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miércoles, 10 de febrero de 2010

Poema de J. R. Jiménez

ANDANDO

Andando, andando.
Que quiero oír cada grano
de la arena que voy pisando.

Andando.
Dejad atrás los caballos,
que yo quiero llegar tardando
(andando, andando)
dar mi alma a cada grano
de la tierra que voy rozando.

Andando, andando.
¡Qué dulce entrada en mi campo,
noche inmensa que vas bajando!

Andando.
Mi corazón ya es remanso;
ya soy lo que me está esperando
(andando, andando)
y mi pie parece, cálido,
que me va el corazón besando.

Andando, andando.
¡Que quiero ver el fiel llanto
del camino que voy dejando!

(Juan Ramón Jiménez)

viernes, 5 de febrero de 2010

Juan Ramón Jiménez

Encuentra algunos errores en la biografía del escritor andaluz:

Juan Ramón Jiménez nació en Barbate (Cádiz), en 1881. Famoso poeta, fue recompensando con el Premio Nobel de Literatura en el año 1965, mientras permanecía en el exilio.

Su obra tuvo una gran influencia, especialmente poética, aunque también es muy conocido por su obra en prosa: Yo y Platero (1917), que describe, con tono poético, la vida de un burro.

Juan Ramón Jiménez murió en el exilio, en San Juan, en el año 1970.

jueves, 4 de febrero de 2010

LLUVIA DE OTOÑO

... El agua lava la yedra;
rompe el agua verdinegra;
el agua lava la piedra...
Y en mi corazón ardiente,
llueve, llueve dulcemente

Esté el horizonte triste;
¿el paisaje ya no existe?;
un día rosa persiste
en el pálido poniente...
Llueve, llueve dulcemente.

Mi frente cae en mi mano
¡Ni una mujer, ni un hermano!
¡Mi juventud pasa en vano!
-- Mi mano deja mi frente... --
¡Llueve, llueve dulcemente!

¡Tarde, llueve; tarde, llora;
que, aunque hubiera un sol de aurora
no llegará mi hora
luminosa y floreciente!
¡Llueve, llora dulcemente!
(Juan Ramón Jiménez)

miércoles, 3 de febrero de 2010

IBA TOCANDO MI FLAUTA



Iba tocando mi flauta
a lo largo de la orilla
;
y la orilla era un reguero
de amarillas margaritas.

El campo cristaleaba
tras el temblor de la brisa;
para escucharme mejor
el agua se detenía.

Notas van y notas vienen,
la tarde fragante y lírica
iba, a compás de mi música,
dorando sus fantasías,

y a mi alrededor volaba,
en el agua y en la brisa,
un enjambre doble de
mariposas amarillas.

La ladera era de miel,
de oro encendido la viña,
de oro vago el raso leve
del jaral de flores níveas;

allá donde el claro arroyo
da en el río, se entreabría
un ocaso de esplendores
sobre el agua vespertina...

Mi flauta con sol lloraba
a lo largo de la orilla;
atrás quedaba un reguero
de amarillas margaritas...
(Juan Ramón Jiménez)